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lunes, 22 de diciembre de 2014

La crisis económica, responsable de unos 10.000 suicidios



No llegar a final de mes, pasar meses, incluso años, en el paro, la incertidumbre por el futuro, por la familia. La crisis económica nos ha dejado un mundo lleno de sombras que está haciendo que cada vez sean más las personas con problemas de ansiedad y depresión. El efecto de las grandes recesiones sobre el número de suicidios se viene estudiando desde hace años. La última investigación en este sentido es la que publica la revista British Journal of Psychiatry en la que se cuantifica la cifra de personas en Norteamérica y Europa que entre 2008 y 2010 se han quitado la vida como consecuencia de los recortes: 10.000. 

Investigadores de las universidades británicas de Oxford y de Londres han analizado los datos ofrecidos recientemente por la Organización Mundial de Salud (OMS) sobre los suicidios ocurridos en 24 países de Europa y dos de Norteamérica (Canadá y Estados Unidos). Mientras que en Europa había en los últimos años una tendencia a la baja en el número de suicidios, desde que empezó la crisis en 2007 esta tendencia ha revertido, aumentando un 6,5% hasta 2009 y permaneciendo ese aumento hasta 2011. En Canadá, la tasa de estas muertes aumentó un 4,5% entre 2007 y 2010, mientras que en Estados Unidos lo hizo un 4,8% en el mismo periodo. 

"Letonia e Irlanda son los dos países donde el aumento de suicidios ha sido particularmente duro. Entre 2007 y 2009, el incremento de estas muertes fue del 16% y del 12%, respectivamente", explica a EL MUNDO, Aaron Reeves, de la Universidad de Oxford y uno de los autores de este estudio junto con Martin McKee y David Stuckler. 

En España, comenta, no ha habido un efecto sustancial de la recesión sobre el número de suicidios. "Es difícil decir el porqué de este poco impacto. Sin embargo, otros estudios han documentado una creciente crisis de salud mental en vuestro país durante este período. Parte de la dificultad en la investigación de este asunto es que los datos de salud pública no siempre están disponibles. A veces tenemos que esperar años para tener las tasas de suicidio, mientras que la información de los datos económicos se da trimestral o incluso mensualmente", señala este investigador. 

Pocos países industrializados fuera de estas regiones, como Nueva Zelanda, han escapado indemnes a la crisis financiera y han evitado un aumento de los suicidios. "Estos datos sugieren que, en total, ha habido al menos 10.000 suicidios más por culpa de la crisis en la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos desde la Gran Recesión iniciada en 2007", constata el estudio. 

Las grandes crisis económicas pueden empeorar la salud mental y, potencialmente, conducir al suicidio principalmente a través de tres vías, apunta esta investigación. Primero, la pérdida de trabajo es un factor de riesgo independiente para el aumento de depresiones y suicidios, que son unas 2,5 veces más frecuentes entre personas en paro. El endeudamiento, como consecuencia del desempleo, es otro factor de riesgo independiente Y, en tercer lugar, deuda y desempleo dan lugar a la ejecución de hipotecas y desahucios que están a su vez asociados con depresión y trastornos de ansiedad. 

"¿Pero son estos suicidios un acompañante inevitable de la adversidad económica?", se plantean los autores de este trabajo. La respuesta a esta pregunta la responden con datos. Porque, a pesar de la crisis, algunos países no han experimentado ningún cambio en su tasa de suicidios mientras que en otros estas muertes han ido en aumento a medida que empeoraba la crisis. En Suecia y Finlandia, las tasas permanecieron estables mientras que declinaron en Austria, a pesar del aumento de desempleo. 

Como explica Reeves a este periódico, "los gobiernos pueden mitigar el impacto de la crisis económica sobre el suicidio mediante la inversión en políticas que activen el empleo. Estas estrategias ayudan a la gente a volver a trabajar, proporcionando apoyo y capacitación para aquellos que han perdido su empleo". Según afirman en su estudio, por cada inversión de 100 dólares (unos 74 euros) per cápita en programas de empleo activo se redujo la asociación de desempleo y suicidio un 0,4% en las recesiones europeas entre 1970 y 2007. 

Otros países, en cambio, apuestan por la prescripción de fármacos. Algo que para estos investigadores no es la mejor opción. "Hay poca evidencia sobre el papel protector de los antidepresivos frente al suicidio. No obstante, las tasas de prescripción de los psicofármacos ha aumentado sustancialmente en algunos países durante la reciente recesión, como en el Reino Unido donde se ha producido un aumento del 11% entre 2003 y 2007 al 19% entre 2007 y 2010", apunta el estudio. 

"Los suicidios son sólo la punta del iceberg. Estos datos revelan una amenazante crisis de salud mental en Europa y Norteamérica. En estos duros tiempos económicos, esta investigación sugiere que es crítico buscar fórmulas para proteger a aquellos que son más propensos a ser golpeados más fuerte", afirma Stuckler.


Artículo publicado por: Ángeles López
Publicado en: El Mundo

lunes, 6 de mayo de 2013

Los desahucios provocan graves consecuencias psicológicas

Un millón de gracias a nuestra compañera Montse Garcia por compartir con nosotros esta información.

La escuela de negocios ESADE y la Fundación Innovación, Acción y Conocimiento, con la colaboración de Cáritas, han realizado un estudio sobre las consecuencias emocionales que tienen los desahucios en las personas afectadas. Los objetivos de esta investigación son conocer en profundidad la vivencia de los afectados durante todo el proceso de desahucio, para identificar las emociones implicadas en cada una de las etapas, con el fin último de promover herramientas que ayuden a prevenir y gestionar mejor este proceso. 
Se trata de una investigación, dirigida por Juan Ramis-Pujol (ESADE), que analiza de forma cualitativa las emociones y los sentimientos de los afectados por un proceso de desahucio, y que valora la influencia y la eficacia de los agentes implicados. Se basa en el estudio retrospectivo de ocho casos, mediante entrevistas en profundidad y cuestionarios. 
El análisis de los datos recogidos, asemeja la vivencia de un desahucio a una montaña rusa emocional, que va desde la alegría del momento de ver aprobada la hipoteca, hasta la preocupación por la pérdida de un empleo, la sorpresa ante las primeras cartas del banco, la rabia ante las primeras amenazas y el pánico al desalojo inminente. También se identifican sentimientos de vergüenza, culpabilidad, tristeza, ansiedad, desánimo y abatimiento, en un proceso en el que lo desconocido e inesperado del curso de sucesos, multiplican la intensidad de la experiencia. 
Según los resultados, todos los participantes presentaron cuadros de Trastorno por Estrés Postraumático, caracterizado por rememoraciones de la situación amenazante, ansiedad, miedo, impotencia, problemas de sueño, sentimientos de ruptura o alejamiento en sus relaciones personales y otras repercusiones negativas en su vida personal, social o profesional. Se identificaron, también, tres casos extremos con un colapso emocional grave y una visión extremadamente negativa del mundo. 
En cuanto a los impactos más importantes que se han identificado al final del proceso, son: problemas de salud, cambios en las prioridades de la vida, cambios en la percepción personal, cambios en hábitos y rutinas, han cambiado el círculo de amistades, se sienten frustrados, la experiencia les ha resultado alienante, ha disminuido la capacidad de actuar frente a los problemas y se les ha derrumbado la forma en la que veían el mundo. 
La investigación analiza también el papel de los agentes que influyen y participan en todo el proceso, y concluye que los afectados no encuentran apoyo ni ayudas para salir de su situación en casi ninguno de estos agentes: bancos, entorno laboral e incluso en ocasiones el entorno personal tampoco ayuda al afectado. Algunos organismos sociales (como por ejemplo, Cáritas o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca) son los que sirven de ayuda y dan esperanza a los afectados, ofreciéndoles información, consejo jurídico, apoyo económico o ayudas alimentarias. 
El estudio concluye que uno de los principales obstáculos para poder paliar los efectos psicológicos en los que deriva todo este proceso es la falta de ayuda temprana. De esta forma, la clave para prevenir las situaciones extremas que se producen, es intervenir desde el inicio del proceso, informando y ayudando, ya que cuando los afectados solicitan apoyo, ya están en una situación económica y emocional muy deteriorada, lo que les provoca una incapacidad para tomar decisiones y encontrar salidas a su situación, y agrava más el problema, haciendo que en muchas ocasiones se tomen medidas poco adecuadas o incluso desesperadas (como el suicidio).

jueves, 2 de mayo de 2013

Las secuelas del desahucio

Foto de Jon Corostola.

Articulo publicado por Laura Tardón en Mundosalud

  • El cuerpo no está preparado para aguantar tanto estrés y durante tanto tiempo 
  • Los afectados sufren colapso emocional y estrés postraumático 
  • El impacto psicológico es muy parecido al de algunas catástrofes 
  • Es importante que se relacionen con personas en su misma situación 
  • Resulta positivo que expresen su malestar por una situación injusta

Puede que Soraya Sáenz de Santamaría o cualquiera de las personas que han sufrido escrache no encuentren nada positivo en este tipo de prácticas. Sin embargo, "siempre que no entrañe violencia, esta forma de expresión o de protesta es sumamente positiva" para aquellos que han vivido un desahucio, explica Guillermo Fouce, presidente de Psicólogos sin Fronteras. 
Este tipo de manifestación "es una manera de canalizar la tensión, de expresar públicamente su malestar por una situación injusta que además genera una red de solidaridad en la que los afectados se sienten apoyados", afirma. 
Esta red les "ayuda a compartir experiencias, a no sentirse solos ni fracasados, a luchar y a reconocerse como víctimas, no como culpables", comenta Fouce. "Ni el mejor profesional del mundo podría conseguir tales efectos". El contacto con otras personas que están viviendo la misma situación, continúa el experto, "les hace mucho bien", por eso, este es uno de los consejos que más repiten los psicólogos antes, durante y después de un desahucio. 
Psicólogos sin Fronteras trabaja 'mano a mano' con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). "Nos avisan cuando hay alguien que puede necesitarnos, aunque la verdad es que suelen negar su situación hasta el último momento", cuando el desahucio ya es inminente. Normalmente, agrega el psicólogo, "es gente que ha perdido el trabajo y ahora su casa, dos aspectos muy ligados a su identidad". Es decir, no sólo se 'rompe' su identidad, "se quedan sin esperanza, se sienten indefensos y sin una segunda oportunidad para conservar su casa". 

Un desahucio, una catástrofe 

Como indica Fouce, que ha participado en la asistencia psicológica, por ejemplo, de víctimas del 11-M, se puede decir que "el impacto psicológico de los desahucios es como el de algunas situaciones de catástrofe. De hecho, utilizamos el mismo modelo de trabajo". 
 "El trauma es muy parecido. Incluso se vive una especie de duelo por la pérdida de tu espacio de vida. Me atrevería a decir incluso que hay un agravante y es que te reconozcan o no como víctima", señala el psicólogo. "Es como si a las víctimas de ETA no se les reconociera que lo son. Es una losa, un obstáculo más que tienen las personas desahuciadas". 
Pero los efectos del desahucio empiezan mucho antes de producirse. Detrás de este hecho tan desgarrador, hay una larga lucha por intentar mantener su casa. Se pasan meses buscando un nuevo trabajo, una solución y, entre tanto, "por vergüenza, se van aislando cada vez más, se encierran en sí mismos, no piden ayuda ni tampoco la aceptan". 

Depresiones y suicidio 

Según un estudio realizado por la escuela de negocios Esade (basado en las entrevistas de ocho personas), en colaboración con Cáritas, los afectados por un proceso de desahucio sufren colapso emocional y desarrollan estrés postraumático. Incluso dos de los entrevistados en el estudio habían tenido ideas suicidas. Por desgracia, ya se han dado casos de suicidio en España por culpa de los desahucios. 
Como argumenta el director de este trabajo, Juan Ramis-Pujol, "en situaciones de colapso emocional, los afectados llegan a un nivel de estrés que se bloquean, son incapaces de razonar, caen en depresión y no se ven capaces de tomar decisiones o las que toman son erróneas". La experiencia de Fouce corrobora esta afirmación, ya que "hay gente que se refugia en el alcohol, en las drogas, en reacciones violentas y en el juego". 
No poder pagar la cuota de la hipoteca, la presión del banco, las cartas del juzgado, la imposibilidad de encontrar trabajo y no tener domicilio fijo termina desbordando y paralizando a los afectados. "El cuerpo no está preparado para aguantar tanto estrés y durante tanto tiempo. Se resiente el plano social, el psicológico y también el físico, ya que pueden aparecer enfermedades coronarias, insomnio, problemas gastrointestinales, etc.", apunta Fouce, que también es doctor en Psicología y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. El trabajo del psicólogo Dado el fuerte impacto emocional que tienen los desahucios, "nuestra labor consiste fundamentalmente en la prevención del suicidio, el apoyo y el acompañamiento de las víctimas", comenta Guillermo Fouce. Cuando se puede intervenir antes (ocurre pocas veces), "intentamos preparar psicológicamente a la persona que en teoría va a perder su casa, elaboramos un plan de acción para intentar mantenerla y buscamos alternativas en caso de no conseguirlo". Durante el desahucio, "sólo podemos acompañar y respaldar". 
Después, "nos encontramos personas que sienten pánico, rabia y pena. Se sienten derrotadas, fracasadas y han perdido la ilusión y las ganas de seguir peleando". Ante este panorama, "ayudamos a planificar una alternativa. Evaluamos sus antecedentes psiquiátricos, qué nivel de relaciones tiene el afectado, intentamos romper su aislamiento, le recomendamos que se exprese, que recupere su vida familiar y a sus amigos, que entre en contacto con personas que están en su misma situación, etc.". No es un camino fácil, pero resulta fundamental dejarse ayudar para volver a empezar. Y, como señala el especialista, acostumbrado a tratar este tipo de casos, "la dación en pago es la mejor terapia porque permite tener una segunda oportunidad".

sábado, 27 de abril de 2013

La psicología con los desahucios (COPV)



La situación más extrema se encuentra en las familias afectadas por los desahucios. La vergüenza y culpabilidad que sienten lleva a muchas de ellas, como estamos constatando cada semana, al aislamiento, a la desesperanza y desgraciadamente en muchos casos también al suicidio. Frente a esta situación, con este vídeo, queremos llegar al mayor número de personas posibles para que rompan con el aislamiento en el que se encuentran y que sepan que existen alternativas de apoyo. (COPV).