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sábado, 24 de noviembre de 2012

Cómo enfrentarse a una catastrofe


Tras un desastre natural, sólo hay un pequeño lapso de tiempo para conseguir ayuda antes de que el mundo se fije en otra cosa. ¿Quién debería estar al mando? Cuando un gran tornado arrasó su pueblo natal, las hermanas Caitria y Morgan O'Neill (con tan sólo 20 y 24 años) tomaron las riendas y ahora enseñan a otros cómo hacer lo mismo. (Grabado en TEDxBoston).

martes, 28 de febrero de 2012

Catastrofes y Cerebro: Memoria y distorsión cerebral



Las observaciones y experiencias de individuos que se han salvado en catástrofes indican patrones de conducta similares. Las primeras reacciones son de negación del evento con lenta aceptación del inminente peligro. Es una defensa automática que sirve para controlar la desorganización psíquica debido al miedo o a la ansiedad. Es como una preparación para actuar racionalmente. Sigue, unos minutos para acumular datos y deliberar el grado de peligro e identificar de “que se trata” antes de actuar. El cerebro cognitivo necesita confirmación. El individuo tiende a tener que reconocer el evento y catalogarlo antes de actuar. Finalmente, el individuo reconoce que esta en peligro y actúa para salvarse.
Estos procesos acumulativos cerebrales son el resultado de un grupo de variables que se conjugan en un momento dado: la demora inicial seguida por temor y miedo, la capacidad cognitiva, la influencia del entorno y el liderazgo del grupo ayudan a decidir si el evento es peligroso.

sábado, 22 de octubre de 2011

Sobrevivir a una Catastrofe: Preparación


  • La clave para sobrevivir a una emergencia es la de estar preparado para ella. Esto significa conocer los puntos básicos de un plan de emergencia para proteger nuestras vidas y nuestros bienes. Seguidamente se detallan los puntos más importantes a conocer previos a cualquier catástrofe.
  • Estar informado de los teléfonos de emergencia locales.
  • Conocer las frecuencias de Radio y los canales de televisión que se puedan utilizar durante una situación de emergencia.
  • Conocer los sistemas de emergencia de su comunidad de vecinos.
  • Aprender cuales son los sistemas y medios que tienen las autoridades para dar a conocer las emergencias.
  • Aprender las técnicas básicas de primeros auxilios, ya que en muchas ocasiones la ayuda médica no estará disponible de forma inmediata.
  • Conocer la ruta más segura hacia la vivienda o hacia el refugio ocasional.
  • Saber localizar a todos los miembros de la familia.
  • Desarrollar un Plan de Emergencia Familiar (P.E.F.)

Paralizados por el miedo: Estrés y Cerebro en Catastrofes


El estado de alarma es el primero y el más importante, se presenta cuando suena la llamada selectiva de la central de alarma en el caso de los bomberos, cuando se da la alarma respectiva en el caso de los hospitales o la convocatoria para las brigadas de Defensa Civil, o la llamada de intervención de Radio Patrulla para la policía; en este momento se activa el sistema del estres en todo nuestro organismo, es un estado de movilización generalizado de todas nuestras reservas de energía. Uno de los primeros cambios es el incremento en la secreción de la hormona adenocorticotrofina (ACTH). ¿Como funciona este sistema en las catástrofes y hasta que punto nos puede salvar la vida?

domingo, 18 de septiembre de 2011

Sindrome del Fuego Amigo


En psicologia de las catástrofes y la supervivencia el síndrome del fuego amigo se entiende como la actitud poco alarmante que tiene la gente ante indicios claros de fuego en un edificio. En los atentados del WTC (torres gemelas NYC) mucha gente se quedó a terminar un mail o a apagar el ordenador en lugar de ponerse a salvo lo antes posible y buscar las salidas de evacuación.

sábado, 14 de mayo de 2011

Visión General sobre el Manejo de Catástrofes

Visión General sobre Manejo de Desastres

martes, 12 de abril de 2011

"La gestión de los grandes riesgos. Principios humanos y organizativos de la seguridad"



Autor REASON, JAMES
ISBN 9788493711764
Año Edición 2010
Páginas 306
Idioma Español
Precio 49,00 €uros




Sinopsis:

Los grandes accidentes son sucesos infrecuentes gracias a las numerosas barreras desarrolladas por las tecnologías modernas. Pero siguen ocurriendo con deplorable regularidad y sus consecuencias humanas y financieras son inaceptablemente catastróficas. Este libro presenta un conjunto de principios, herramientas y técnicas que mejorarán nuestro conocimiento de las causas humanas y organizativas que dan lugar a los grandes accidentes en un amplio abanico de sectores productivos. Su combinación única de reflexiones teóricas y detalles prácticos lo convierten en una obra de lectura esencial para aquellos profesionales que trabajan en las empresas de alto riesgo o son supervisores de su actividad. También se dirige a todo lector interesado en comprender la naturaleza de la catástrofe en nuestra sociedad.

lunes, 3 de enero de 2011

Tras una catástrofe como la de Barajas incremente el miedo a volar



21-08-2008

Las personas que cogen un vuelo después de una catástrofe aérea como la de Madrid tienen más miedo a volar, según los psicólogos. De hecho, muchas personas dejan de volar por la fobia que causa, además, el hecho de que las imágenes del accidente aparezca continuamente en televisión. Este miedo se puede materializar en taquicardias, ansiedad o aumento de la temperatura corporal.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Psicológia de Catástrofes, un recuerdo muy especial........

Estimados Compañeros, amigos, y visitantes a este blog, hace relativamente poco tiempo que llevo estudiando psicologia, y todavía hoy me preguntó porque he querido coger esta carrera, en el fondo, creo que quizás lo sepa, o por lo menos lo intuyo. Esto que a continuación podreis leer, no es la opinión de nada, ni pretende serlo, tampoco quiero entrar a opinar sobre nada, solo es mi experiencia personal, algo que quizás para muchos sea una sosada, con todos los respetos, y quizás para otros, pues no. 
Sea como fuere, aquí os lo dejo, y espero que cuando menos, sirva para ejemplo de algo.....sea bueno o medio bueno, o como querais nominarlo. Es solo una de las tantas y tantas experiencias vividas como personal sanitario o lo que comúnmente llamamos, "Técnico en Ambulancias", o quizás muchos en la zona norte, lo conocemos como A.T.A 

Hoy hablando el tema con un compañero de estudios, con el que además estoy aprendiendo bastante, ha salido el tema de la psicología de catastrofes, y me han venido de golpe muchisimos recuerdos, (se que superados, aunque no olvidados), Tren de Huarte Araquil, (Año 1997,31 de marzo), Inundaciones de Camping de Biescas, estos dos los más importantes para mi, puesto que son los que más grabados tengo, al haberlos presenciado en mis propias carnes; recientemente, me ha tocado vivir el desgraciado incendio que hubo de grandes dimensiones en mi comunidad autónoma este verano, y en este caso concreto, a nivel particular, sin palabras también; como digo a los anteriores los atendí médicamente ambos.....no voy a entrar a especificar detalles de ninguno, primero por respeto, y segundo, porque os aseguro, que pudiera herir sensibilidades, que no vendrían a cuento, tampoco voy a opinar el por que, de este tipo de sucesos, solo quiero transmitir experiencias vividas, en este caso pues imaginaros en que condiciones. Solo os diré, que corría el año 97 cuando ocurrió lo del tren, y en mi caso, con un hijo de escasos meses de edad, la verdad, no me arrepiento de tomar la decisión de dejar a mi hijo con mi familia, y acudir mi entonces pareja y yo junto con otras personas,atender aquel desgraciado y fatídico accidente, os puedo asegurar que jamás lo olvidaré; fue la primera vez, que siendo voluntaria, me plantee abandonar ese proyecto que había iniciado(voluntariado en las ambulancias), me costó muchisimo, y fue la primera vez, que nos tuvieron que brindar ayuda psicológica detrás de toda aquella actuación médica; como digo era marzo, y un año después todavía seguía sin superarlo; en mi caso, creo y solo creo, que fui un poco fuerte, o medio fuerte, y decidí que si la vida y el destino, me quería poner a prueba con aquellas situaciones, como las que me había tocado vivir, quizás no era por casualidad, y quizás "alguien"quería que yo viviera y aprendiera con todo aquello. No fue fácil, por que cada minuto, cada instante, cada momento que posteriormente me montaba en la ambulancia después, era un recuerdo a todo aquello que había vivido en el pueblo de Huarte Araquil. Siempre he dicho, que podemos presumir en mi tierra de tener la sanidad que tenemos, y el dispositivo de emergencias que a nivel de 112 disponemos, recuerdo, como nos organizaron; en mi caso concreto, he de deciros, que vivo justo en la otra punta de mi comunidad autónoma de dónde ocurrieron los hechos, pero da igual, aquello se organizó a las mil maravillas; en nuestro caso concreto, digamos que subíamos con la ambulancia de sur a norte de la comunidad, pues bien! en cada esquina, en cada cruce, cada peaje de la autopista, en cada rincón teníamos una patrulla bien de Guardia Civil, de Policía Foral, abriendonos paso, para que nada ni nadie nos parara; todavía se me pone los pelos de punta al recordar todo aquel dispositivo, a la hora de escribir esto, teníamos como digo al 112, llamandonos a la ambulancia cada 2 minutos para asegurarse que conocíamos exactamente la zona por la que ibamos, y que no nos habíamos equivocado, si teníamos algún problema, o si necesitabamos algo, para pasar la capital navarra, recuerdo, que a la entrada, teníamos la misma situación que anteriormente mencionada, y una vez atravesamos la capital navarra, nos cogieron varias patrullas de Policía Foral, que nos escoltaron hasta el lugar de los hechos..... increíble, más bien diria yo impresionante, sin palabras.......por hoy lo dejo aquí, se me corta un poco la respiración al recordar todo aquello, lo siento querido lector, querido compañero, por hoy lo dejo aquí.

31 de marzo
La tragedia de Huarte Araquil
El lunes de Pascua de 1997 se produjo el accidente más grave de la historia reciente de la Comunidad foral. El Intercity "Miguel de Unamuno", que completaba el recorrido de Barcelona a Irún, entró a mayor velocidad de la debida a la estación de Huarte Araquil. El tren descarriló cerca del apeadero. Dos vagones volcaron y otro quedó cruzado en la vía. En total, 18 pasajeros, entre ellos seis navarros, murieron. Otros 40 viajeros fueron hospitalizados y más de un centenar recibieron atenciones médicas junto al tren caído.

Por respeto solo pongo esto, quiero conservar la privacidad del articulo que todavía guardo, de uno de los muchos periódicos de ente provincial......

Un beso muy grande y un fuerte abrazo, para el pueblo de Huarte Araquil, y sobre todo, para las personas afectadas en aquel fatídico suceso.


Hoy es día 1 de diciembre, sigo pensando en el tema.......

Han pasado ya varios años de todo aquello, pero mi recuerdo sigue ahi, quizás nunca lo he aflorado como tal, ni he hablado del tema en profundidad, pero si guardo un profundo respeto, y un gran cariño por todas aquellas personas, que jamás nunca se vuelvan a cruzar en mi camino, pero que ya forman parte de mi vida.
Recuerdo, como una vez llegados a la localidad de Huarte Araquil, y previa vista mínima anterior en nuestros domicilio en tv de los hechos,que acaban de ocurrir, pensé y sigo pensando, que no tenia nada absolutamente nada que ver, vivir unos hechos en tv a presenciarlos en directo.....
Tengo el recuerdo, como los heridos que podían medio caminar, se te acercaban, y en sus pensamientos de personas recién afectadas por acabar de vivir una tragedia, solo tenían una pregunta:" ¿POR QUÉ?",, quizás nunca lleguen a saber a ciencia cierta esa respuesta, pero si se, que en aquellos primeros momentos, solo saber que nosotros estábamos ahí, solo con escucharlos, cuando los dejabas en el lugar que los superiores tuyos te decían, bien fuera un hospital, con familiares que llegaban, etc, solo tenían una palabra en su boca...."GRACIAS", que sentimientos, que mezcla de sensaciones.......la peor parte para mi, dentro de la situación real que me tocó presenciar,y sin quitar nada al resto, fue sin duda, la reubicación de esas personas, que ya eran exitus, y poco se podia hacer ya por ellas, o nada......aquello si que fue dantesco, jamás lo olvidaré, fue una parte, que supongo que por motivos de nervios y estrés que no exteriorizábamos muchos de los que allí nos encontrabamos, quizás se pudieron vivir momentos de tensión emocional, que en algún momento nos pudieron impedir trabajar como todos hubiéramos querido, y no lo digo, por esas personas que habían tenido esa desgracia del suceso, sino entre los propios medios que alli nos encontrábamos, y que igual en algun momento dado todos queriamos hacer nuestro trabajo sin entender la postura del otro, (aquí, prefiero no dar más detalles), pero si tengo muy claro, que para nosotros, (los sanitarios), lo primordial y vital era, quitar de allí lo antes posible, tanto y tanto dolor. Y evitar más sufrimiento para el pueblo de Huarte Araquil, y todos los allí presentes.
Fue como digo, una parte muy dura, el triaje de esas personas, y todo lo que con ello conlleva, pero una vez más tengo que volver a decir, que me siento orgullosa, de la organización sanitaria del 112 de mi comunidad, y eso hizo que no se viera más de lo que ya se hubiera podido presenciar en los primeros momentos.
Cuando acabé de aquella Urgencia, y nos despedimos de nuestros compañeros de las otras comunidades autónomas que también habían acudido allí, he de deciros, que lo pasé francamente mal.Reconozco que soy una persona, que no me gusta hablar absolutamente nada de lo que haya vivido o presenciado (entre otras cosas, por el secreto profesional, el cual llevo a rajatabla), ni con mis propios compañeros, pero aquella situación, me metió en el más absoluto de los mutismos, recuerdo, que de regreso a nuestra zona de servicios, paramos a tomar un café, y los compañeros se debieron de asustar, por que no hablaba nada, absolutamente nada, y me costó muchisimo exteriorizar todo aquello, yo veía que me había afectado muchisimo, pero no era capaz de pedir ayuda. Cada momento posterior, que realizaba una guardia, era un recuerdo, un pensamiento, y llegó un momento, que si que comencé a hablar algo el tema con mis compañeros de servicio más íntimos; ellos fueron, los que comenzaron a decirme que tenia que comenzar a pensar que no estaba bien, que no era la misma, y que si seguía así, no podria continuar efectuando aquellas labores que tanto me "gustaban hacer". Me recomendaron coger la ayuda psicológica que nuestra asociación nos ofreció a los que vivíamos la misma situación, la verdad lo pensé, y fue la primera vez, que también barajé la posibilidad, de abandono de servicio, pero algo dentro de mi me decía que debía continuar........y mi mejor terapia fue hacer urgencias con mi mejor amigo y compañero, cada vez que a él lo llamaban de repente.
Hoy tengo que decir, que si que me costó, pero fue mi mejor terapia, y se lo agradezco enormemente, no fui a esa ayuda que nos prestaba la asociación, aunque quizás hubiera tenido que ir.....puede ser, pero mi mejor terapia fue como digo, esa motivación por atender una nueva urgencia, y hacerlo con mi mejor compañero y amigo.
Recuerdo, que las primeras veces, me decía, tu sabes, tu puedes, hazlo, no esperes que yo te diga nada........ y gracias a Dios lo hice.

Os diré, que las primeras urgencias después de todo aquello, fueron:
  • También nos tocó presenciar y atender otras urgencias del tipo de aquella, como fue Biescas.
  • Unos jóvenes que cayeron al rio en un coche del cual no pudieron salir salvo una de ellas(todos vecinos míos), y fue otro momento muy pero que muy delicado en mi etapa como técnico de ambulancias. Y quizás, es otra de las experiencias, que tampoco haya exteriorizado nunca. Este si que fue, dolor entre los dolores, en todos los sentidos....... y otro momento que practicamente toqué fondo........
  • Montarme en la ambulancia un sábado a las 4 de la mañana a cubrir una urgencia, y bajarme el domingo a las 6 de la tarde, urgencia tras urgencia, a cada cual más grave, entre ellas un intento de "autoilisis", por suerte, sin llegar a término.
  • Infartos varios(con nuevos exitus, otros de mejor término).
  • Accidentes varios en carretera
  • Cornadas de encierros (tan típicos en mi tierra), aquí me satisface pensar y sin ánimo de ser o pretender ser, más que nadie, como digo me satisface pensar lo que siempre me dijo un facultativo en una de esas cornadas:" No sabes ni tu lo que has hecho, si sigue vivo, es gracias a ti"......no daba crédito a lo que me decía, y es que esa persona, llevaba una cornada exactamente igual a la del malogrado Paquirri pero cruzada, y directamente le metí el puño sin pensarmelo, para lograr hacerle un torniquete, mientras trasladabamos a 5oo mts que estaba entonces el citado facultativo.
  • La más grata que recuerdo, y que como dato anecdótico os contaré, que trajimos al mundo a un hermoso bebé, que su querida madre dijo:
"Creo que no llego.-..... " y efectivamente no llegó, nació en la ambulancia. Cuando llegamos al hospital, recuerdo que lo primero que nos preguntaron por la emisora de comunicación, que si eramos tios, y fue muy contundente la respuesta, eramos tios..y bien que tios.....conductor y tecnico, allí no había nadie más aparte claro esta de la madre, y el recién llegado al mundo.Durante largos meses, llevamos el primer chupete en la ambulancia colgado. Un beso desde aquí.

*Hoy casi 14 años después de todo aquello, sigo recordando a todas aquellas personas, y sigo queriendolas cada minuto de mi vida, cada momento, y nunca las olvidaré. Y al pueblo de Huarte Araquil, guardo un magnifico recuerdo, y un abrazo, y mi más sinceras felicitaciones, por la valentía y tesón, con la que afrontó toda aquella tragedia.
Esta es, como digo, una de mis tantas experiencias vividas en la ambulancia....no me satisface tener que contarlo, pero me enorgullezco de poder ser una de esas personas, que de alguna manera, contribuyeron con su granito de arena, a que todo aquel dolor, en la medida que se pudo, no fuera tanto.

Este es mi primer escrito aquí, con lo que si algo no es correcto, ya podéis perdonar, me esta costando muchisimo escribir todo aquello, pero he querido compartirlo con vosotros........

Un abrazo.

Isabella1971

martes, 30 de noviembre de 2010

Intervención psicológica inmediata en catástrofes


Por: Ángel Antonio Marcuello García publicado originalmente en:


INTRODUCCIÓN.

La sociedad actual se encuentra muy sensibilizada por el impacto de las catástrofes. La seguridad de los países más desarrollados se ha visto reiteradamente cuestionada por trágicos acontecimientos, especialmente por la violencia terrorista. Acontecimientos tales como el atentado del 11 de septiembre del año 2001 sobre las Torres Gemelas de Nueva York, del 11 de marzo de 2004 en Madrid, o del 7 de Julio de 2005 en Londres han conmocionado la opinión mundial. Por otro lado, en España, cabe también mencionar otro tipo de desastres, los accidentes aéreos del YAK-42 en mayo de 2003, en el que murieron 62 militares y el accidente de helicóptero de las Fuerzas Armadas del pasado agosto de 2005 con 17 militares fallecidos.
Ante situaciones de este tipo, no podemos eliminar el dolor que un familiar siente por un ser querido que ha fallecido, pero podemos acompañarlo y ayudarle a atravesar esos momentos amargos, podemos hacerle comprender lo que le está ocurriendo y, sobre todo, escucharlo. No podemos evitar las escenas de dolor, ni las manifestaciones de rabia o indignación, pero podemos canalizarlas y amortiguarlas. El objetivo de este artículo es informar sobre las actividades de intervención psicológica en situaciones de catástrofe.

CRISIS, EMERGENCIA, DESASTRE Y CATÁSTROFE.

Son conceptos que se utilizan de forma indistinta (así ocurre en este artículo) y que comparten ciertas similitudes. Entre ellas el que implican la pérdida o amenaza de la vida o de la propiedad, además de perturbar el sentido de la comunidad y provocar consecuencias adversas para los supervivientes. Por otro lado, precisan de una intervención no demorable (son urgencias). También comparten el que frente a ellas aparecen reacciones psicológicas similares, el que son imprevisibles y accidentales y, por ello, causan sorpresa, indefensión y desestabilización. A pesar de todas estas similitudes, también existen diferencias de tipo cuantitativo:
Emergencia sería la situación que se resuelve con los recursos médicos y asistenciales locales. Ejemplos de emergencias las encontramos en las continuas intervenciones de los servicios sanitarios que cubren accidentes de tráfico.
Más grave es la situación de desastre (sin entrar en los tipos que existen) para los que se necesita una mayor infraestructura y en el que se dan un mayor número de heridos, damnificados y conlleva un mayor coste económico, suponiendo una alarma para la población.
Finalmente se habla de catástrofe refiriéndose a un desastre masivo, con consecuencias destructivas que abarca una mayor extensión, supone un gran esfuerzo humano, material y de coordinación. Las catástrofes, con sus secuelas de horror y sufrimiento, provocan alarma social y suscitan la necesidad de una intervención para remediar, en lo posible, los daños producidos. La intervención, en una situación de catástrofe, requiere un detenido proceso de preparación. Son necesarios equipos (de carácter multidisciplinar), convenientemente formados y entrenados para intervenir en cualquier situación.
Sin embargo, estas diferencias son muy arbitrarias y atienden sobre todo a aspectos económicos y organizativos.

PLANIFICACIÓN GENERAL DE LA INTERVENCIÓN.

En primer lugar, se debe planificar el marco general del contexto en el que se realiza la intervención. La planificación deberá reunir una serie de requisitos:
  1. Ser flexible para poder adaptarse diferencialmente a cada situación. No hay dos catástrofes idénticas.
  2. Incluir una perspectiva evolutiva o temporal. La situación de catástrofe es un proceso dinámico que evoluciona en el tiempo, a veces de forma muy rápida e imprevista. Las medidas de intervención que pueden servir para los primeros momentos pueden no ser útiles, e incluso perjudiciales, en fases posteriores.
Sobre estos principios básicos, el proceso de planificación debe intentar responder a una serie de cuestiones generales como las que se exponen a continuación:
  1. ¿A quién debe ir dirigida la intervención?. Es decir, la población necesitada de atención psicológica.
  2. ¿Quién debe realizar las diferentes intervenciones?. Profesionales y equipos que deben realizar las diferentes intervenciones.
  3. ¿Cuando y dónde se debe intervenir?. Lugar y momento más adecuado para cada tipo de intervención.
  4. ¿Objetivos de la intervención?. Deben señalarse objetivos, a corto, medio y largo plazo, que deben ser cubiertos por las distintas intervenciones.
  5. ¿Qué principios debe seguir la intervención?. Es decir, que requisitos debe cumplir.
  6. ¿Con qué medios se cuenta?. La planificación del proceso dé intervención debe adaptarse a los medios o recursos (personales y materiales) con que se cuenta, así como a las posibilidades de actuación.
LA POBLACIÓN NECESITADA DE ATENCIÓN.

En principio, cualquier persona involucrada en una catástrofe, incluidos los equipos de socorro y los dirigentes, puede resultar psicológicamente afectada. Nadie es totalmente inmune, por principio, a los efectos de la catástrofe. La mayoría de los involucrados experimentan, en mayor o menor medida, emociones penosas (miedo, temor, inseguridad, incertidumbre, preocupación, pena, dolor, etc.), que son reacciones normalmente esperables en una situación anormal (excepcional) como la catástrofe. Van a precisar una intervención psicológica más específica:
  1. Personas que han sufrido lesiones físicas de consideración o que sin haber sufrido lesiones físicas de importancia hallan resultado psicológicamente muy afectadas por el acontecimiento catastrófico. Precisarán un tratamiento para el alivio de sus síntomas actuales y la prevención de secuelas posteriores.
  2. Sujetos que necesitan ayuda psicológica para afrontar las dolorosas perdidas sufridas: personas, (compañeros, familiares, amigos... ), materiales (domicilio, enseres), sociales (trabajo, rol social).
  3. Intervinientes en los equipos de salvamento (sanitarios, bomberos, psicólogos, cuerpos de seguridad...). Todo el personal que interviene en una catástrofe, desde los servicios de rescate, los voluntarios y los propios miembros del equipo psicosocial se ve sometido a un fuerte impacto psicológico, por lo cual es importante que estas personas reciban también el apoyo psicológico que necesiten a través de técnicas grupales que favorezcan la ventilación emocional y faciliten estrategias de afrontamiento de situaciones críticas (debriefing).
EQUIPOS DE INTERVENCIÓN.

Ante un desastre, como intervención psicosocial, dada la diversidad de necesidades que surgen y que pueden tener un efecto importante en el malestar psicológico (necesidades básicas, de seguridad, de información, de apoyo psicológico...) se plantea una actuación multidisciplinar, es decir, configurar un equipo formado por psicólogos, trabajadores sociales, personal sanitario y otros que pudieran ser necesarios más puntualmente, como por ejemplo, representantes religiosos, traductores, etc. La actuación en este campo requiere un equipo de profesionales diversificado según los distintos niveles de intervención.
  1. Tras el impacto, en el lugar de la catástrofe, los equipos de socorro pueden realizar una importante labor psicológica proporcionando seguridad física, un reconocimiento que permite descartar lesiones físicas graves, abrigo, alimentación, información (de su situación y la de los suyos), orientación, tranquilización y apoyo.
  2. En una etapa posterior, ya en condiciones de seguridad, lejos de la amenaza real de la catástrofe, una proporción variable de afectados presenta alteraciones psíquicas o el riesgo de desarrollarlas posteriormente. Este grupo es tributario de una intervención salud mental mas especializada que debe realizar un equipó de profesionales, preferiblemente interdisciplinario, incluyendo los diferentes especialistas en el campo de la salud mental (médicos, psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales...), convenientemente formados, entrenados y que formen un equipo consistente con amplia disponibilidad para actuar en diferentes situaciones de emergencia.
LUGAR Y TIEMPO DE LA INTERVENCIÓN.

Las primeras medidas deben realizarse lo más precozmente posible y en el lugar seguro más próximo a la zona de la catástrofe. Se pretende recuperar el mayor número posible de afectados en el menor tiempo posible. La situación excepcional creada tras la catástrofe exige medidas también excepcionales. Se debe intentar lograr que estos sujetos, potencialmente recuperables, se reintegren y ocupen lo antes posible. Se emplean medidas elementales y sencillas como:
  • Asegurarles unas condiciones mínimas de reposo.
  • Ofrecerles hidratación y alimentación.
  • Proporcionarles la información adecuada sobre lo que deben y no deben hacer.
  • Tranquilizarles, permitirles la liberación de sus emociones.
  • Concienciarlos para que se mantengan activos y ocupados.
Todo ello debe hacerse fomentando las expectativas de la recuperación del sujeto, asegurándole que el dolor que experimenta es una reacción normal transitoria y recuperable ante la grave situación vivida. Se deben evitar las etiquetas psiquiátricas utilizando un lenguaje adecuado a la capacidad de comprensión del sujeto.
En una etapa posterior, los equipos, de apoyo psicológico prestarán atención a los individuos evacuados por severas alteraciones psicopatológicas y a las poblaciones de alto riesgo, para prevé la aparición de secuelas postraumáticas ulteriores.

OBJETIVOS.

La planificación de una intervención asistencial se debe marcar unos objetivos a corto, medio y largo plazo, estos últimos asimilables por otros equipos asistenciales.
A corto plazo: próximo en el tiempo y lugar al acontecimiento catastrófico, se pretende aliviar el sufrimiento de sujeto y acelerar el proceso natural de recuperación tras e impacto doloroso de un evento traumático.
A medio plazo: el interés primordial se centra en la prevención de secuelas psíquicas retardadas y de la evolución hacia un trastorno de estrés postraumático.
En síntesis, la intervención psicológica en las catástrofes está orientada a mitigar o aliviar el sufrimiento psicológico de los afectados y a prevenir el agravamiento de los síntomas, desarrollando acciones que eviten su cronificación.

PRINCIPIOS DE LA INTERVENCIÓN.

La intervención debería cumplir los requisitos de inmediatez, proximidad, simplicidad y expectativa de una pronta recuperación. La experiencia de las organizaciones militares ha destacado la importancia de estas medidas, que constituyen la versión abreviada del tratamiento de Salomón de la "reacción al estrés del combate" (Salomón, 1944) denominadas:
  1. Proximidad: la atención psicológica debe realizarse en los escenarios próximos a la catástrofe (tanatorio, hospitales etc.), para evitar patologizar la situación, trasladando a los afectados a un hospital, centro de salud mental, etc.
  2. Inmediatez: cuanto antes se intervenga menor posibilidades hay de que se desarrollen psicopatologías futuras, como el Trastorno por Estrés Postraumático.
  3. Expectativas: Es importante transmitir información positiva al afectado sobre su capacidad de afrontar la situación, e insistir en la idea de que está sufriendo reacciones normales ante situaciones anormales (Acontecimiento Traumático).
  4. Es indispensable también transmitir expectativas positivas sobre un rápido retorno a su rol o función anterior al evento, potenciando así su autoestima y sus estrategias de afrontamiento.
  5. Simplicidad. Utilización de técnicas sencillas y breves. El tratamiento deberá, generalmente, ser breve en el tiempo y no durar más de cuatro a siete días. La utilización de un ambiente estructurado y medidas simples como alojamiento seguro, ropas limpias, bebida, comida, descanso, ocupaciones sencillas supervisadas, junto a la posibilidad de hablar de su experiencia en un grupo que le comprenda es suficiente para acelerar la recuperación del sujeto afectado.
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA. FUNCIONES Y TAREAS.

En función del tipo de población afectada podemos hablar de
  1. Intervención psicológica con afectados y familiares: apoyo psicológico, potenciar el apoyo social y la capacidad de afrontamiento.
  2. Intervención psicológica con los grupos de intervención: asesoramiento sobre medidas de autoprotección (turnos, descansos, ventilación emocional).
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON AFECTADOS/FAMILIARES.
Son actuaciones que van orientadas a los siguientes objetivos:
a) Tranquilizar al sujeto. Explicándole el significado y alcance de sus síntomas, sobre todo haciéndole ver que se trata de una reacción transitoria a la situación vivida. Asimismo, debemos hacerle ver que todas estas reacciones son normales e inevitables en una situación como esta y que no debe intentar buscar explicaciones lógicas a lo ocurrido. Puede ayudar alguna técnica sencilla de relajación. Si la ansiedad es intolerable para el paciente o crea una situación de riesgo (personal o para el grupo) puede recurrirse a la administración de un fármaco tranquilizante, como se comenta más adelante. En el caso de tratarse de un superviviente de una catástrofe, se debe tranquilizar, proporcionando a los sujetos la seguridad de que se encuentran a salvo y físicamente indemnes.
b) Favorecer la liberación de la tensión emocional provocada por la catástrofe. Se debe favorecer esta liberación, permitiendo que el sujeto hable y exprese sus emociones (crisis de llanto, descargas de agresividad verbal). Es necesaria una escucha empática, sin pronunciar juicios de valor, ayudando a ventilar y desahogar las emociones contenidas. Ello puede contribuir a disminuir el riesgo de aparición de secuelas postraumáticas.
c) Activar recursos externos al sujeto (apoyo social, laboral y familiar). El apoyo social es un factor importante para reducir el impacto de un acontecimiento traumático. El apoyo social puede ser prestado tanto por los compañeros, otros afectados o bien por los familiares. Las personas del entorno que han sido afectadas por la misma situación traumática se encuentran en la mejor situación para comprender a los afectados, a veces su apoyo y consejo resulta determinante para la resolución de la crisis. En general las actitudes que se recomiendan a los familiares o amigos del sujeto afectado consisten en medidas sencillas como:
  • Evitar que se sienta solo: acompañarle, pasar tiempo con él, prestarle atención.
  • Escucharle y tranquilizarle sobre sus miedos irracionales, asegurándole que se encuentra a salvo y sobre todo permitirle el desahogo emocional, como la liberación del llanto o de la rabia contenidos.
  • Es necesario también facilitarle el descanso, ayudándoles en las tareas y responsabilidades diarias.
  • Respetar su silencio e intimidad. Cada persona tiende a elaborar las situaciones según su personal forma de ser y puede necesitar intimidad y silencio. Estas actitudes deben ser comprendidas y aceptadas por el entorno.
e) Activar los recursos internos del sujeto (estrategias de afrontamiento). El sujeto afectado debe volver a su rutina cotidiana e intentar organizar sus actividades para los días posteriores al atentado o accidente. Para ello debe seguir estas indicaciones:
  • Ponerse pequeñas metas. Tomar pequeñas decisiones cotidianas.
  • Enfrentarse lo antes posible a lugares y situaciones que le recuerden lo que ha pasado.
  • Es posible que existan dificultades para concentrarse en el trabajo. Es aconsejable hablar con jefes y compañeros sobre lo ocurrido para que lo puedan entender.
  • Intentar descansar y dormir lo suficiente (en situaciones como esta es necesario dormir más de lo habitual).
APOYO PSICOLÓGICO A LOS TÉCNICOS EN SALVAMENTO (SANITARIOS, BOMBEROS, SOLDADOS, PSICÓLOGOS, TRABAJADORES SOCIALES, CUERPOS DE SEGURIDAD...).
Durante la labor de rescate de los técnicos habrá que estar atentos a las manifestaciones de estrés. Cuando detectemos a algún profesional que está sufriendo esta reacción, debemos seguir la siguiente secuencia:
  1. Apartar al técnico afectado del lugar de trabajo hasta un lugar sin estímulos agresivos.
  2. Preguntarle por su estado.
  3. Realizar una escucha activa.
  4. Asegurarse que su estado es normal para la situación por la que pasa.
  5. Proporcionarle apoyo, elogiar su esfuerzo.
  6. Proporcionarle un descanso (1/2 hora) o cambiarle de tarea si se estima aconsejable.
Una vez acabado el turno o finalizado el salvamento o rescate, debemos propiciar un encuentro distendido del grupo de trabajo (técnica de desahogo psicológico o debriefing) en el que se aliente a los participantes a:
  • Narrar los hechos vividos.
  • Hablar sobre los sentimientos experimentados.
  • Informarle sobre los síntomas que puede estar experimentando o que puede llegar a sufrir en los próximos días.
  • Darles indicaciones de cómo actuar sobre estos síntomas.
BIBLIOGRAFIA
  • Elena Puertas López . Revista de Protección Civil. nº5. 2000
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